Los lavados nasales son una técnica muy útil para aliviar diversos problemas de la nariz, como la sinusitis, la rinitis y las alergias.
Este proceso cumple varios propósitos:
- Limpieza Mecánica: El flujo de agua ayuda a eliminar las secreciones de las vías nasales, mejorando la obstrucción nasal y promoviendo un mejor drenaje de los senos paranasales.
- Hidratación: Mantener el revestimiento nasal húmedo permite que las células en la superficie funcionen mejor para defenderse contra las infecciones.
- Efecto Descongestionante: El contenido de sal en el agua actúa como descongestionante natural, lo que puede aliviar la congestión causada por enfermedades como resfriados, alergias o sinusitis.
Para realizar los lavados nasales, hay varios métodos disponibles, desde sprays, jeringas, hasta botellas de alto flujo. El método elegido depende principalmente de la edad del paciente, la enfermedad a tratar, y muy importante en niños: la tolerancia.
Para garantizar la seguridad y la efectividad de los lavados nasales que son preparados, es importante seguir estas pautas:
- Usar Agua Limpia: Siempre use agua limpia y purificada para preparar la solución salina. Hervir el agua es el método más seguro para esterilizarla. Alternativamente, puede utilizar agua destilada o embotellada estéril.
- Preparar la Solución con Anticipación: Es una buena práctica preparar una semana de suministro de la solución salina, almacenarla en el refrigerador y permitir que alcance la temperatura ambiente antes de su uso.
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Mezcla Adecuada: Se puede usar suero fisiológico que viene preparado, o bien prepararlo en la casa. La concentración recomendada es:
- 1 litro de agua hervida a temperatura ambiente.
- 1 cucharadita de sal.
- 1 cucharadita de bicarbonato.
Los lavados nasales se deben realizar con el niño sentado mirando hacia abajo o inclinado hacia adelante. Esto evita que el niño trague el líquido y lo tolere mejor. En los recién nacidos se puede hacer con el paciente acostado ya que se usa menos volumen y no es tan incómoda para ellos, además que se aprovecha la gravedad para que el suero recorra toda la nariz. La dirección del lavado es muy importante, se debe hacer apuntando hacia atrás (hacia la oreja), nunca hacia arriba.
Luego de los lavados, la nariz se puede aspirar para remover las secreciones. Es ideal esperar unos minutos antes de hacerlo, para que las secreciones logren estar más blandas. Además es importante usar aspiradores que tengan la punta blanda, para que sea lo menos traumático para la nariz. Generalmente recomiendo los aspiradores que se usen con la boca, con filtro, más que las peras, ya que permiten regular mejor la fuerza de la aspiración.
Los lavados nasales se pueden realizar todas las veces que sean necesarios, si se realizan correctamente son muy seguros. Es importante en los niños intentar que sean lo menos traumáticos posibles, cuando se hacen heridas en la nariz, esta produce costras y las mismas costras pueden obstruir mucho la nariz, siendo contraproducente.