Más del 80% de los niños tienen al menos un episodio de otitis media antes de cumplir los 3 años. Si bien cualquier niño puede desarrollar una infección en el oído, los siguientes factores pueden aumentar el riesgo:
Las infecciones en el oído medio suelen ser el resultado de un mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio, un tubo que conecta el oído medio con la parte de atrás de la nariz, donde se junta la nariz con la garganta. Cuando este tubo no funciona correctamente, impide el drenaje normal de líquido del oído medio, lo que provoca la acumulación de líquido detrás del tímpano. Esta acumulación permite el crecimiento de bacterias en el oído, lo que puede llevar a la otitis media aguda.